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PROYECTO
OBELISCO
Como
parte de la estrategia de glorificación del dictador
Rafael Leonidas Trujillo, un grupo de ciudadanos que
formaban parte de su séquito gubernativo, anuncio
el propósito de cambiar la vieja designación
de Santo Domingo como nombre titular de la capital de
la República, para otorgarle el Nuevo crédito:
Ciudad Trujillo.
Para celebrar el cambio de nombre de la
ciudad más vieja del nuevo mundo, el dictador
hizo construir en 1935, el Obelisco que conmemoraba
aquel episodio, cinco años mas tarde en 1940,
la dictadura construiría un Obelisco en menor
dimensión, con motivo del acuerdo que puso fin
a la deuda externa, conocido como tratado Trujillo-Hull,
este obelisco con dos elevaciones que expresan las dos
partes del problema financiero a que se ponía
fin se construyo en el inicio de la calle Palo Hincado,
frente al mar.
Durante varios años, una conocida
empresa licorera cambiaba la faz del obelisco durante
la temporada navideña, para colocarle sobre su
entramado las galas de la fiesta de la natividad del
señor. Esa tradición se mantuvo hasta
que la referida empresa se retiró del proyecto.
En 1995 Codetel y el ayuntamiento del
distrito nacional, adoptan el Obelisco del malecón
para continuar con la tradición de vestirlo con
los colores y la simbología tradicional de la
Navidad, cuando concluyen las fiestas, Codetel propone
a las autoridades edilicias un nuevo proyecto, de mayor
alcance, dimensión y motivación artística,
convertir el obelisco en un gran mural, a fin de que
se cambiara definitivamente la imagen histórica
que dio pie a la creación de ese monumento.
A la acción patrocinada por Codetel
y respaldada por el Ayuntamiento del Distrito Nacional
se unen la Secretaria de Estado de Turismo y la empresa
Pinturas Popular.
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El
mural es inaugurado en ocasión solemne,
con la presencia de los parientes de las heroínas
desde sus hijos, nietos y sobrinos, mientras
la poeta Carmen Sánchez y el poeta Enriquillo
Sánchez leen poemas de sus respectivas
autorías en honor de las Mirabal.
El monumento es rápidamente celebrado
por los capitaleños, llegando a lograr
tan amplia acogida que el principal periódico
norteamericano The new York Times le dedicaba
una amplia reseña ilustrado con fotografía
de los artistas-estudiantes que en faena de
trabajo y bajo tutela de la artista Elsa Núñez,
pintaron el alto mural. Las mariposas se instalaron
desde entones y para siempre en el viejo Obelisco,
iluminando desde su altura la faz de las cinco
veces centenaria ciudad de Santo Domingo.
En Diciembre de año 2002, con un emotivo
acto quedó inaugurada la nueva cara del
obelisco del malecón de Santo Domingo,
esta vez con la obra de la artista plástica
Amaya Salazar.
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